Mostrando entradas con la etiqueta cómo sobrevivir a un lunes a base de rock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cómo sobrevivir a un lunes a base de rock. Mostrar todas las entradas

Lunes

Empieza a sonar un móvil con música de Aerosmith. ¡O.o! Sí, ese es mi móvil y el "Walk this way" a todo trapo que está despertando también a los vecinos (ejem) es mi alarma para que me levante de la cama.



Sólo he dormido sólo dos horas y ¡no quiero levantarme! ¡no quiero! Remoloneo en la cama hasta que me doy cuenta de que si no espavilo llegaré tarde al trabajo.

Preguntitas del día:
¿Usáis la alarma del móvil para despertaros o el despertador de toda la vida situado en la mesita de noche?
¿Qué tonada
tenéis puesta cuando os llaman? ¿os cuesta tanto como a mi levantaros de la cama?

Cómo odio las prisas, pero si no me tomo un cafelito no voy a ser persona, así que aunque llegue cinco minutos tarde me lo perdono a mi misma, pues el desayuno es sagrado. Pillo un taxi y empieza a sonar el chiki chiki por la emisora del coche..el técnico de sonido en la emisora se apiada de sus oyentes y la corta a la mitad.

Acabo de recordar que aún no sé quien es el nuevo presidente del gobierno. Gracias un diario gratuito por la calle me he enterado de que ha ganado
ZP. Bueno, si hubiera ganado el PP mi lunes habría empeorado, así que este es un lunes light, no puedo quejarme.

Por la mañana aún tengo tiempo de visitar el blog de Su y veo su post dedicado al descanso. ¡Jo, eso es lo que yo quiero!

El día transcurre a base de estrés en el trabajo, ya llevo tres cafés y la cafeína me despierta pero me hace estar nerviosa, así que el estrés todavía lo llevo peor.
Cuando termina la jornada no me queda energía, es como si me la hubieran absorbido toda. Necesito música que me cargue de verdad las pilas. El dios de la música escucha mis oraciones y me hace aparecer a
Led Zeppelin ante mis ojos.


¡¡Ohhh yeah!!!







Mis oidos vibran, mis pies se mueven al ritmo de la música, mis cabellos flotan en todas direcciones seguidos por movimientos de cabeza que no serían logrados ni en "El mundo de Wayne". Mi cuerpo se pone en marcha con el ritmo de los instrumentos, mi corazoncito se entusiasma por el poder de esas voces y esos coros perfectos. Me recargo de energía, me dan ganas de saltar, ¿Por qué no hacerlo? Ya estoy enviando todo mi estrés y mis problemas a tomar por saco mentalmente y cuando me doy cuenta, el ascensor empieza a peligrar. ¡Ay, me olvidé que el mecanismo que lo menea es viejo! ¡Voy a morir en un ascensor escuchando rock! (Sólo a mi se me ocurre bailar dentro de un ascensor). Me detengo a tiempo y se estabiliza la caja del ascensor.

Llego a casa y cambio el ipod por el PC. Mientras estoy cenando y escuchando musiquita, recibo una llamada de teléfono con una noticia:


¡Acabo de tener una sobrina!




Me doy cuenta de que este lunes y yo hemos hecho las paces. Me siento abrazada por el universo mientras las notas de una música ya más relajada van surcando el aire y os envío unos besos cariñosos de lunes antes de darle al botón de "publicar entrada". Me muero de sueño. Hasta mañana.